4. Asertividad y autoestima.

30/05/2012
3. Autoestima

Asertividad y autoestima.

Una parte importante para tener una autoestima positiva depende de la asertividad. Las personas asertivas, por lo general, gozan de una buena autoestima.

Pero, ¿qué es eso de la asertividad?. Pues bien, podríamos definir la asertividad como la habilidad de la persona para defender sus derechos respetando los derechos de los demás. Esto quiere decir, que en la interrelación entre dos o más personas, tenemos derecho a expresarnos, a decir lo que pensamos, a poner límites y saber decir que no, respetando al otro y sin pisotear sus derechos.

Muchas veces se simplifica el concepto de asertividad en relación a saber decir no. Pero en realidad es un poco más amplio, ya que decir no, aunque es una conducta asertiva, no es la única. Cuando se vulneran nuestros derechos, cuando decimos que si cuando querríamos decir que no, cuando no expresamos cosas que consideramos importantes (por miedo al ridículo o por miedo a que se desencadene un conflicto…) estamos comportándonos de manera no asertiva (también llamada pasiva o sumisa). Comportarse con cierta frecuencia de manera no asertiva tiene una repercusión negativa en cuanto a nuestra autoestima. Nos sentimos poco valorados, no nos defendemos, luego nos culpamos de no haber dicho o hecho algo, nos calificamos negativamente por este hecho, y todo ello va haciendo mella en nuestra autoestima. Es por todo esto, que comportarse de manera asertiva ayuda, y mucho, a tener una autoestima positiva. Provoca que nos sintamos mejor con nosotros mismos, evita que abusen de nuestra “buena voluntad” y nos reafirma. Además, aunque inicialmente creyéramos que por decir no, poner límites, expresarnos, etc… se iba a desencadenar una discusión o conflicto, vamos descubriendo que en realidad esto sucede en contadas ocasiones, y aunque suceda, solemos sentirnos satisfechos de nuestra actuación, ya que esta vez hemos dicho lo que pensábamos, hemos hecho lo que realmente queríamos y no nos hemos dejado ningunear.

En terapia, es muy habitual trabajar la asertividad para que la persona mejore no solo respecto a su autoestima, sino también respecto a su estado de ánimo y su nivel de ansiedad o estrés. Se trabajan diferentes estrategias para conseguirlo. Por un lado se identifican y modifican los pensamientos negativos relacionados con la falta de asertividad, y por otro lado, se enseñan estrategias para poder ser más asertivo.

Si logramos ser más asertivos, podremos mejorar muchos aspectos de nuestra vida: a nivel laboral, con los amigos, con nuestra pareja…etc. Conseguiremos sentirnos mucho más libres y mejor con nosotros mismos, y no por ello nos rechazarán o tendremos más conflictos, todo lo contrario.