6. El perdón: una herramienta eficaz contra la ansiedad y la depresión.

19/01/2011
1. Ansiedad

La capacidad de perdonar mejora nuestra salud psicológica, y física.

 
Ser capaz de perdonar es beneficioso no solo para la persona perdonada, sino también para el que perdona.

 Podríamos definir el perdón, o el acto de perdonar, como la  capacidad para el cambio de interpretaciones, sentimientos y comportamientos negativos por otros neutros o positivos, respecto a la persona que nos ha ofendido. Estos cambios no se producen porque el ofensor deje de merecer esos comportamientos y sentimientos negativos, sino que la persona ofendida es la que realiza el cambio, es la que decide reconsiderar al ofensor con generosidad, altruismo y compasión.

 Cuando oímos hablar del perdón es habitual que nos venga a la mente un concepto religioso, arraigado en nuestra sociedad, pero poco practicado. Pues bien, no es de este perdón del que hablamos aquí, sino que nos basamos en el perdón que científicamente ha demostrado ser una herramienta eficaz para mejorar la depresión y la ansiedad, reducir conductas violentas, así como reducir el dolor crónico o problemas cardiovasculares.

Cuando no perdonamos a nuestro ofensor le conferimos el poder de seguir dañándonos, estamos ligados o encadenados, secuestrados emocionalmente mediante estas emociones negativas. Este secuestro o atadura emocional negativa, que nos produce dolor y sufrimiento, probablemente no se romperá hasta que no seamos capaces de perdonar. Por tanto el mayor beneficio lo obtenemos nosotros, al poder al fin desligarnos de esa cadena que supone el odio, el rencor, la rabia…etc. Esto no quiere decir que inmediatamente después de perdonar a nuestro ofensor todo el dolor desaparecerá, no suele ser así, sino que la disolución de las emociones negativas requiere de un tiempo, y normalmente no es tan rápido. Lo que si ocurrirá probablemente de manera rápida es que el rencor y la rabia, la sed de venganza, desaparecerán, aunque el dolor tarde más en marcharse.

Además de los beneficios emocionales que nos reporta el perdón, de la salud psicológica que nos confiere, existen otros buenos motivos. El camino contrario, el del rencor y el resentimiento, generalmente conduce a mayores conflictos, a más problemas, y al círculo vicioso de odio-venganza, que a su vez añadirá más leña al fuego, alimentando nuestras interpretaciones, emociones y comportamientos negativos, que acabarán produciéndonos  más dolor y empañando nuestra salud psicológica y física. También hay que tener en cuenta el acto de perdonar cultiva en nosotros cualidades muy positivas y beneficiosas como la integridad, el respeto, la empatía, la humildad y la valentía. Todas estas cualidades andan muy lejos de la supuesta debilidad que algunos le confieren al acto de perdonar.

Es importante recordar que el perdón no debe estar supeditado a que el ofensor se excuse. El acto de perdonar debe ser independiente a la conducta del ofensor. No es una condición necesaria para perdonar al otro que éste pida disculpas. Perdonar es un regalo para nosotros mismos, no tanto para el otro. Así que, aunque consideremos que el otro no merece nuestro perdón, no debemos por ello confundirnos, porque probablemente nosotros si nos merecemos perdonar al otro y así liberarnos de ese secuestro emocional, de esos sentimientos negativos que de lo contrario nos atarán al ofensor, provocándonos sufrimiento y dolor.

Otro aspecto a tener en cuenta es que tampoco es necesario que el ofensor sepa que le hemos perdonado. El perdón es un acto privado y personal, en el que nosotros decidiremos si consideramos oportuno o no comunicárselo a la otra persona. 

Tampoco significa el perdón que tengamos que reconciliarnos con la otra persona, ni que tengamos que permitir que una situación perjudicial continúe produciéndose. Podemos perdonar a alguien pero apartarlo de nuestro lado para que no vuelva a hacerlo.

Todos estos son los beneficios del perdón y por eso vale la pena planteárselo.