4. El sexo en la pareja.

16/05/2011
4. Pareja

El sexo en la pareja

 

El sexo en la pareja es una parte fundamental de la intimidad y la relación. No se trata tan solo de  la obtención de placer, sino que constituirá una expresión de amor y entrega a la pareja. El paso del tiempo puede hacer mella y que la pasión se vaya perdiendo, pero para que esto no suceda, debemos cuidar a nuestra pareja y a nosotros mismos, no dejando de cultivar el deseo, eje central de un buen funcionamiento.

 

Cuidar a la pareja y a uno mismo

Muchas veces confundimos lo que significa el sexo en la pareja. No se trata solo de “hacer”, sino que implica sentir, comprender, pensar en uno mismo y en el otro, y sobre todo, implica expresar un sentimiento de entrega hacia nuestra pareja. Claro está que todo ello no está exento, ni mucho menos, del placer, pero este debe entenderse como un aspecto más, necesario, pero no el más importante.

Para que la relación funcione adecuadamente en este sentido, debemos sentirnos atractivos para el otro y que nuestra pareja lo sea para nosotros. Este atractivo, va más allá del atractivo físico, y comprende otros aspectos o características de la persona que la hacen especial para nosotros. Para mantener esta mutua atracción, es importante dedicar tiempo y mimar a nuestra pareja, así como cuidarnos a nosotros mismos. Es difícil sentirse atractivo para alguien si no estamos contentos con nosotros mismos.

 

Conocimiento mutuo y confianza

La plena satisfacción en la vida sexual de la pareja pasa primero por un conocimiento de las diferencias entre el hombre y la mujer. El hombre tiene una fase de excitación más rápida que la mujer y el modo en que se excita también varia, siendo más frecuente a través de la vista y el tacto en él que en ella. Otros aspectos también son diferentes en cuanto a la sexualidad masculina y femenina, pero lo que será más importante es no solo conocer estas diferencias, sino conocer bien a nuestra pareja. Saber como reacciona ante nuestros estímulos y nuestras caricias, saber que es lo que le gusta a la otra persona, cuando y como hacerlo. Por todo ello, será importante compartir con nuestra pareja estos aspectos, y superar el pudor inicial que nos pueda representar. En este sentido, la confianza que proporciona la pareja y la comunicación sincera ayudarán a mejorar la vida sexual.

Al principio de la relación, cuando no conocemos tanto a nuestro compañero/a y todavía no existe un grado alto de intimidad y complicidad, el nerviosismo se puede apoderar de la situación y provocar dificultades en la relación sexual. Es frecuente, que al inicio exista preocupación por proporcionar placer al otro y “estar a la altura”, provocando así una mayor tensión que no facilitará precisamente que todo salga perfecto. Con el paso del tiempo se va adquiriendo mayor confianza y un mejor conocimiento del comportamiento y deseos sexuales de nuestra pareja, con lo que probablemente mejorará  la vida sexual.

 

 

El deseo

Uno de los problemas frecuentes en cuanto a la vida sexual de las parejas viene por la disminución del deseo. En primer lugar, cabrá descartar problemas físicos que lo puedan provocar ya que algunas enfermedades pueden influir. Otras posibles causas son las denominadas psicológicas, que bien pueden ser temporales (estrés, problemas personales...) o alargarse más en el tiempo (ansiedad, rutina...). Todas las personas, tanto a nivel individual como de pareja, tienen múltiples obligaciones y responsabilidades.
El trabajo, la casa, los niños, preocupaciones económicas, otras obligaciones familiares... Existen un sin fin de circunstancias que pueden hacer que vayamos dejando en último lugar la sexualidad de la pareja.  Estas circunstancias contribuyen notablemente en una menor frecuencia de encuentros sexuales o realizarlos con prisas y sin tiempo, lo que provoca a la larga una disminución en el deseo sexual.  Por estos motivos, es importante establecer una prioridad en cuanto a la relación de pareja y los momentos íntimos de los que puedan disponer.

Por otro lado, indudablemente y sin que ello constituya un problema, las parejas pueden tener diferentes niveles de apetencia sexual. Esta dificultad pasa por conocer bien a nuestra pareja y establecer un diálogo adecuado. También ayudará notablemente la satisfacción de las relaciones sexuales. Para que estas sean lo más satisfactorias para los dos debemos emplear una buena dosis de imaginación, fantasía y expresar nuestros gustos y deseos.

 

Mantener en forma una buena sexualidad

 

Para lograr que aparezcan las mínimas dificultades y poder superarlas fácilmente debemos mantener en forma nuestra sexualidad teniendo un cuidado especial en los siguientes aspectos:

 

-         Dedicación: buscad momentos de intimidad y tranquilidad para vosotros, no dejándoos arrastrar por las obligaciones y la rutina.

-         Imaginación y fantasías: la práctica sexual no tiene porque ser algo rutinario. Poned en marcha vuestra imaginación y procurad romper con la vergüenza y el pudor. Si es posible haced realidad con vuestra pareja alguna de vuestras fantasías.

-         Comunicación: compartid dudas, inquietudes y deseos. Hablad del sexo de manera natural. Aprended el uno del otro y no dar por supuestas las cosas. La mejor manera de mejorar y no estancarse es hablándolo.

-         Mima a tu pareja: de vez en cuando prepara una sorpresa a tu pareja. Un baño relajante, una cena romántica, un masaje, una escapada para vosotros solos...

-         Cuídate: para ser atractivo/a para tu pareja el primer paso es sentirte bien con tu aspecto y contigo mismo. Dedícate tiempo y no te descuides, eso repercutirá no solo en ti, sino también en la pareja.

 

Problemas sexuales

 

Otros problemas que pueden aparecer en la vida sexual de la pareja son los referidos a disfunciones sexuales específicas.

 

-         Trastornos del deseo sexual:

o       Deseo sexual hipoactivo.

o       Aversión al sexo.

-         Trastornos de la excitación sexual:

o       Excitación sexual en la mujer.

o       Erección en el hombre.

-         Trastornos orgásmicos:

o       Trastorno orgásmico femenino.

o       Trastorno orgásmico masculino.

o       Eyaculación precoz.

-         Trastornos sexuales por dolor:

o       Dispareunia.

o       Vaginismo.

 

 Cuando aparecen estos problemas, es inevitable que el deseo y el bienestar de la pareja  se vean afectados. Esto no quiere decir que la responsabilidad sea por completo de la pareja, sino que en muchas ocasiones existen aspectos biológicos que influirán en la aparición de alguno de estos problemas. Por tanto, es importante realizar las consultas médicas pertinentes para poner solución a dichos problemas, tanto médica como psicológicamente.