1. ¿Cómo nos influyen nuestras emociones?

04/06/2010
5. Emociones

¿Cómo nos influyen nuestras emociones?

Las emociones nos hacen sentir humanos.
Cuando un intenso sentimiento nos invade, lo hace por completo, ocupando todo nuestro tiempo y toda nuestra mente. Si se trata de un sentimiento desagradable, intentaremos eliminarlo, a veces de manera infructuosa. Una manera rápida de hacerlo es generando un sentimiento opuesto más poderoso que el precedente. A menudo hacemos esto sin apenas percatarnos. Un ejemplo de ello lo tenemos en el cambio automático de nuestro enfado y desagrado después de recibir un fuerte empujón en el metro al percatarnos de que ha sido provocado por una persona que ha caído sobre nosotros al sentirse mareada. Lo que se modifica al tener esta explicación, al saber lo que ha ocurrido, no es que deja de dolernos el golpe recibido, sino nuestra forma de interpretarlo.

Los sentimientos poseen una gran influencia sobre nosotros. Determinan en muchas ocasiones nuestras decisiones, nuestros comportamientos. Cómo sino se explica que elijamos a una pareja sentimental que sabemos que no nos conviene, el sentimiento de amor (enamoramiento) lo explica. Qué explica, sino los sentimientos, que seamos capaces de negar la evidencia en una discusión política ante una actuación deshonesta de nuestro partido político preferente. Ejemplos como estos podríamos encontrar cuantos quisiéramos. Las emociones influyen en nuestra manera de pensar, en como recordamos las cosas, en nuestras reacciones automáticas, en el modo de comportarnos con los demás, en las cosas que planificamos de cara a un futuro, etc…Bajo su influencia establecemos nuestras creencias y valores fundamentales, aquellos que nos guían en nuestras decisiones, grandes o trascendentes y pequeñas o nimias.

Pero si las emociones tienen tanto poder, ¿de qué nos sirve entonces la razón? Aunque conferimos mucho poder a las emociones, no hacemos menos respecto a la razón, poniéndola con frecuencia por encima de los sentimientos. Otorgándole importancia cuando logra imponerse sobre las emociones, considerándola entonces como un signo de madurez y fortaleza. La utilizamos para combatir los sentimientos, generalmente los sentimientos que consideramos desagradables o indeseables. Pero esa misma indeseabilidad tiene mucho de sentimiento. Es entonces cuando utilizamos la razón para justificarnos. En realidad lo que ocurre es que justificamos racionalmente lo que en verdad estamos haciendo bajo razones emocionales, en este caso evitar un sentimiento desagradable.

Entonces, ¿la razón sirve o no sirve para modificar las emociones? Muy a menudo la razón no es suficiente, pero utilizar un buen argumento, la lógica y la razón, pueden menoscabar la influencia de los mismos, y lo que es más importante, generar nuevos sentimientos incompatibles con los anteriores, desterrando de este modo a los iniciales. Y de hecho, ahí está la clave, en utilizar la razón para generar una emoción más fuerte o intensa que la precedente, cambiar un sentimiento por otro.

Fuente: Ignacio Morgado. (2007) Emociones e inteligencia social. Ariel: Barcelona.