3. La alegría a través del humor: un buen antídoto contra el estrés.

09/02/2011
5. Emociones

El sentido del humor y la alegría.

 El sentido del humor nos ayuda a estar menos estresados y con mejor estado de ánimo. Nos produce alegría y hace incompatible la aparición de otras emociones negativas.

El sentido del humor es una cualidad positiva que ayuda a que la persona experimente un mayor bienestar. Es un buen antídoto contra la inflexibilidad, la desesperación, el enfado y otras emociones negativas.

La característica que le confiere al sentido del humor tales atributos, es la capacidad que nos da de ver las cosas desde otro prima, de observar la realidad de lo que nos sucede desde otra perspectiva. Hace así, que ante situaciones difíciles o desagradables podamos tener otro punto de vista, ofreciéndonos por tanto la posibilidad de sufrir menos y disfrutar más de nuestra vida. Modifica nuestro proceso de pensamiento habitual y nos hace más flexibles y adaptables.

Según Steven M. Sultanoff el sentido del humor consta de tres elementos principales. El ingenio, la alegría y la risa. La experiencia del humor sería por tanto la interrelación entre pensamiento (ingenio), emoción (alegría) y  fisiología (la risa).  El ingenio, modifica nuestro proceso cognitivo, cambia la ruta de pensamiento haciendo que se modifique lo que pensábamos sobre la situación. De esta manera suscita la búsqueda de interpretaciones alternativas, ayudándonos a encontrar nuevas soluciones y contribuyendo a una manera de pensar saludable. Nos hace salir de los esquemas mentales habituales y esperados. Asociado al ingenio se produce la emoción de alegría, estar contentos. Esta emoción es muy efectiva ya que se sobrepone a otras emociones negativas, haciendo incompatible su aparición. No podemos estar a la vez alegres y enfadados. La risa es el elemento fisiológico-bioquímico del humor. Cambia nuestra bioquímica favoreciendo el incremento de anticuerpos y reduciendo los niveles de estrés.

Según Rod A. Martin, el sentido del humor que empleamos dice mucho de nosotros mismos. No todo el humor es positivo, depende del tipo de humor que se emplee. Describe dos tipos de estilos de humor negativos, el humor despreciativo y el autodespreciativo, y dos positivos, el humor vital y el conciliador.

El humor despreciativo es aquel en el que criticamos e intentamos manipular a los demás, utilizando la ironía, el sarcasmo y la burla. Este sentido del humor suele entorpecer y afectar negativamente a las relaciones personales.

El humor autodespreciativo dirige su crítica y sarcasmo hacia uno mismo. Lo utilizan personas que desean agradar a toda costa a los demás, y se ponen en el punto de mira. Esto menoscaba su autorrespeto y a veces oculta problemas de depresión o ansiedad. 

El humor conciliador (contar chistes, ser ingenioso, explicar cosas divertidas) lo suelen emplear personas agradables que tienen una buena capacidad para reducir la tensión del ambiente. Este humor desencalla situaciones difíciles, hace que los demás estén cómodos y conlleva menudo una dosis adecuada de autocrítica (saben reírse de sus errores).

Por último, el humor vital representa una manera de ver el mundo, no tomándose a uno mismo demasiado en serio, riéndose de lo absurdo  o sorprendente de la vida cotidiana. Es un humor que ayuda a afrontar los retos y problemas, y hace difícil que la persona se enfade o esté ansiosa.

 

Adaptado de: Isabel S. Larraburu. (2009).“Atención Plena”. Ediciones Temas de Hoy: Madrid.