1. Perfeccionismo - Descripción

21/07/2010
6. Perfeccionismo

Perfeccionismo

 

El deseo de mejorar o incrementar nuestro rendimiento o alcanzar altos estándares no es lo mismo que ser perfeccionista. Ser perseverante en el deseo de superar ciertas metas a menudo nos ayuda a rendir de una manera efectiva. Sin estas metas, sería más difícil que consiguiéramos ciertos logros.

 

Ahora bien, si lo que ocurre es que esas metas se sitúan en unos estándares muy alejados de lo razonable, si nos forzamos continuamente a conseguir metas imposibles, si medimos nuestros méritos tan solo por los por los logros y la productividad, entonces podemos hablar de perfeccionismo.

 

Según Paul Hewitt y Gordon Flett, existen principalmente tres tipos de perfeccionismo:

 - Perfeccionismo orientado a uno mismo: se define por la tendencia de la persona a marcarse estándares imposibles de lograr. Estos estándares son auto impuestos, y tienden a estar asociado a la autocrítica y a la imposibilidad de aceptar sus propios errores y faltas. Si estas características se combinan con experiencias vitales negativas o fracasos percibidos, puede conducir a dificultades y depresión.

Perfeccionismo asociado a los demás: en este caso son los demás los que deben cumplir altos e imposibles estándares que nosotros les marcamos. En quien predomina este tipo de perfeccionismo, a menudo le cuesta delegar. Suelen sufrir enfado excesivo, estrés y otras dificultades asociadas a sus altas expectativas a cerca de los demás.

Perfeccionismo prescrito socialmente: en este caso la creencia predominante es que los demás tienen unas expectativas muy elevadas acerca de nosotros. Para obtener la aprobación de los demás debemos cumplir dichas expectativas. Este tipo de perfeccionismo se asocia a sentimientos de ira, ansiedad social y depresión.

 

Cabe decir, que la persona perfeccionista puede manifestar características de cada uno de estos tipos y no tiene porque situarse únicamente en uno de ellos. También conviene destacar que a menudo el perfeccionista no se considera tal (no tiene conciencia de serlo) y frecuentemente son los demás (familiares y amigos cercanos) quienes detectan estas características.

 

Para Randy Frost y colaboradores el perfeccionismo se detecta a través de 6 dimensiones:

 - Excesiva preocupación por los errores: tendencia a creer que es extremadamente importante no cometer errores. Cuando se cometen es vivido como un auténtico fracaso. Se teme ser juzgado por los demás y este temor y preocupación por los errores se asocia a una elevada ansiedad social.

Altos estándares personales: tendencia a exigirse unos elevados estándares u objetivos que de no ser alcanzados supondrían la creencia de que somos una persona de segunda categoría.

Duda en cuanto a las pautas de actuación: sensación constante de no haber completado correctamente las tareas (duda constante), lo que conlleva comprobación de las mismas y excesiva dedicación temporal. Este perfeccionismo se asocia a menudo con el trastorno obsesivo-compulsivo.

Necesidad de organización: tendencia a mostrar una desmesurada inquietud y preocupación por la limpieza, el orden y la organización. La persona se muestra muy rígida y puede tener conflicto con otras personas que tengan un modo diferente de hacer las cosas.

Altas expectativas parentales: en el origen del perfeccionismo de algunas personas a menudo encontramos una percepción de altas expectativas de los padres hacia ellos. Esto les llevó y les lleva a sentir una notable presión externa por la que tienen que rendir siempre correctamente.

Excesivo criticismo parental: las críticas desmesuradas por parte de los padres cuando se ha cometido un error pueden desencadenar actitudes perfecionistas.


Fuente: Matin M. Antony y Richard P. Swinson. (2004). Cuando lo perfecto no es suficiente. Bilbao: Desclée de Brouwer.