3. Proyectos comunes en la pareja.

11/05/2011
4. Pareja

Proyectos comunes en la pareja

 

Cuando las parejas comienzan una relación no se suelen  plantear cuestiones relativas a su futuro. Con el paso del tiempo, si la relación prospera, se va adquiriendo un mayor compromiso y se empiezan a construir los cimientos de cara al futuro. Para que este sea posible, la pareja deberá, tarde o temprano, plantearse su vida en común, los proyectos como pareja, la dirección que van a tomar juntos. Es por ello por lo que los proyectos comunes en pareja son parte esencial de la continuidad de la relación.

Es común encontrarse en terapia con una pareja que aparentemente no tiene problemas importantes. No hay discusiones, suelen estar de acuerdo en los aspectos cotidianos, se reparten las obligaciones sin problemas, etc..., pero comentan que están estancados, que no avanzan. Una de estas parejas comentaba en una sesión:  “como pareja estamos en un proceso de reconstrucción, en vez de lo contrario”. Efectivamente, tal y como exponía esta pareja, la relación es un trabajo continuo de construcción. La pareja va evolucionando y avanzando,  y para lograr llegar a buen puerto,  los proyectos comunes, el camino a seguir como pareja, debe ser algo compartido.  Ciertamente, se podrán sacrificar ciertos aspectos, tanto por un lado de la pareja como por el otro, pero de no existir un mínimo objetivo común, la continuidad de la pareja, a largo plazo, será realmente complicada.
 

El inicio  y evolución de la pareja

Como es natural, el inicio de las relaciones de pareja no se realizan mirando hacia el futuro sino que la pareja se centra en el momento presente. El aquí y ahora, y el conocimiento mutuo, son los aspectos centrales del comienzo de la relación. Solo con el paso del tiempo, y si la relación es satisfactoria, se empieza a elevar la vista para mirar hacia adelante. A medida que se avanza en la relación de pareja, el vínculo amoroso se va fortaleciendo y la pareja va siendo cada vez más estable. Pero para ir consiguiendo esta evolución, la pareja comenzará a hablar, de manera natural, de lo que les gustaría como pareja, de la idea de futuro que tienen, de las cosas que desean conseguir y hacia donde quieren ir. Todos esto ocurre de forma progresiva y normal. Se va configurando un compromiso implícito que se va haciendo más explícito cuando la pareja habla de estos proyectos comunes y del futuro. De esta forma se empieza a compartir una expectativa común, se comienza a construir una vida compartida. En definitiva, se va estableciendo un “nosotros”, no solo presente, sino también orientado hacia el futuro, y de esta forma se va consolidando la pareja.

 

Llegar a buen puerto

Para llegar a buen puerto, el conocimiento mutuo del otro miembro de la pareja es un aspecto importante. Si no sabemos cuales son las expectativas de nuestra pareja a cerca del trabajo, tener o no hijos, proyectos personales, etc..., difícilmente podremos proyectar un futuro común. Durante la primeras etapas de la relación, donde la pareja comúnmente habla de las cosas que les gustan, donde se están conociendo, suelen surgir de forma espontánea este tipo de conversaciones. Más adelante, cuando la pareja vaya consolidando su vínculo, será necesario hablar  más profundamente de las expectativas que tiene cada uno respecto al otro y respecto a la relación. Esto no quiere decir que se tengan que sentar, plantear estos temas y hablarlos hasta ponerse de acuerdo, más bien, irán surgiendo similitudes y discrepancias en estos aspectos a medida que la pareja avanza. Si uno, o los dos, evitan hablar de futuro, de proyectos e ilusiones, será más probable que la pareja se estanque. Seguramente, llegados a este punto, tarde o temprano surgirán estos temas, y entonces si será de forma explícita. Como vemos, conocer mejor a nuestra pareja y hablar de los proyectos comunes e individuales de forma natural, ayudará a que la relación continúe, avance y se mantenga.

 

Proyectos comunes

Los proyectos comunes importantes en pareja pasan por aspectos como la vivienda, tener o no hijos, intereses personales, intereses profesionales y ocio.

Donde y cuando comenzar la convivencia juntos suele ser uno de los primeros aspectos que comienzan a configurar un proyecto común de futuro. En este sentido es conveniente compartir la “construcción” del hogar (lugar, decoración, etc...). En la actualidad, debido a las dificultades que se encuentran las actuales parejas con la vivienda este puede ser un problema añadido. De todas formas, cosas tan sencillas como escoger como pintar la nueva vivienda, comprar algún mueble nuevo, escoger conjuntamente objetos de decoración, etc... ayudarán a construir desde el inicio un “nosotros” compartido.

Otro momento importante para la pareja llega con la decisión de tener o no hijos. Este suele ser un aspecto crítico si la opinión no es compartida, es decir, cuando uno quiere y el otro no. Problemas diferentes pueden ser escoger el “mejor momento” para tenerlos, como queremos que sea su educación, etc... Estos aspectos deberán trabajarse mediante una buena comunicación y la capacidad de llegar a acuerdos que tenga la pareja.

La similitud y compatibilidad de proyectos personales y profesionales también es importante. Si uno de los dos miembros antepone alguno de estos aspectos a la pareja pueden surgir dificultades, siempre y cuando sea algo permanente, y no algo circunstancial de nuestra carrera profesional, por ejemplo.  

Por último, el ocio compartido también es un aspecto a tener en cuenta. Un ejemplo de ello lo tenemos en los viajes. Algunas parejas dedican gran parte de los esfuerzos y sacrificios del año a poder viajar en vacaciones, ya que para los dos es básico dentro de sus intereses personales. En cambio, otras parejas priorizan otros aspectos de ocio. Lo que realmente afectará a la pareja es tener o no un mínimo de ocio compartido. También es respetable, e incluso necesario, el ocio individual de cada uno, pero tal y como comentábamos antes, es recomendable poder compartir estos aspectos.

 

De todas formas, cabe destacar que todos estos aspectos no tienen porque suponer dificultades o problemas en la pareja. Se pueden mantener discrepancias respecto a uno o varios de estos proyectos e ilusiones y avanzar como pareja, aunque el hecho de compartir y estar de acuerdo en el mayor número posible facilitará la relación.

 

Dificultades y soluciones

En cuanto o los problemas o dificultades en los proyectos comunes que se pueden encontrar las parejas vamos a destacar tres. El primero de ellos es el miedo al compromiso o implicación por parte de un miembro de la pareja. Esto puede estar causado por experiencias negativas anteriores, por encontrarse en un momento vital diferente, en el que quizás se necesita confirmar primero un proyecto personal antes de implicarse en un proyecto común o por expectativas irreales respecto a las “consecuencias” de una mayor implicación y compromiso de pareja (“no podré salir tanto con mis amigos”, “tendré muchas responsabilidades”, ect....). El segundo escollo que destacamos es la incompatibilidad de los proyectos individuales de los miembros de la pareja. Esta es una dificultad que deberá resolverse por medio de la conversación y la negociación. Ceder y pactar será necesario, pero si se anteponen o priorizan las necesidades de uno por encima de las de otro sin que exista un equilibrio supondrá  problemas en el futuro. Ceder en ciertos aspectos fundamentales para uno sin estar de acuerdo lo único que conlleva es postergar los problemas. El tercer y último aspecto tiene que ver con la capacidad de priorizar y pactar que acabamos de comentar. Cada uno, respecto a sus proyectos personales y comunes deberá poder establecer una prioridad compartida. Se tendrán que compatibilizar los aspectos más importantes para cada uno y como pareja. En este sentido, y en relación con las otras dificultades comentadas, una comunicación eficaz, con la intención de pactar y negociar ayudará, en caso de que sea necesario utilizarla, a la buena evolución de la pareja.